Nuestro Buey vigila de principio a fin todo el ciclo vital de cada uno de sus ejemplares, utilizando un sistema de cría especial que garantiza tanto el bienestar animal como la calidad y la seguridad alimentaria del producto final que llega al consumidor.
 
En este sistema de cría, cabe destacar, entre otras peculiaridades, la utilización de una cama biodegradable que posteriormente puede utilizarse como abono para el campo, no siendo necesario el tiempo de descomposición que requiere la paja o la viruta, y garantizando una cama cómoda para el animal, debido sobre todo a su textura, su higiene y su fácil limpieza, ya que absorbe el olor a amoniaco y la humedad de la  orina.
Otra peculiaridad del sistema de cría, radica en la utilización de grandes parques donde los animales se mueven en libertad, teniendo la elección de permanecer a cubierto o salir al exterior. Asimismo, además de preservarles de los extremos climáticos, se les protege  de los insectos y parásitos que podrían molestarlos. Las vallas están confeccionadas con materiales que no pueden herir en ningún caso a los animales. La limpieza de los parques se realiza cada semana para garantizar  el confort y la higiene, estando además provistos de piedras de sal, hilo musical y cepillos de auto masaje.
 
Con objeto de conservar los hábitos naturales y evitar la competencia por la comida entre ellos, los animales gozan de un acceso continuo  a un forraje de alta calidad, que les proporciona una alimentación sana y natural a base de cereales cocidos al vapor, (“muesli”), con alto grado de digestibilidad, que además de favorecer la tranquilidad y el bienestar animal, transforma su carne en un producto único y 100% saludable.

Cabe resaltar además que, dada  la pretensión de mantener a los animales libres de estrés y de intentar que sus vidas sean lo más felices posible, no podemos ignorar el tramo final de las mismas. Con los cuidados que invertimos en que vivan en un ambiente lleno de placidez,  también garantizamos que el momento final de su vida  sea lo más digno y libre de estrés posible. Por eso, el transporte hasta el matadero privatizado se realiza en nuestros propios camiones, totalmente preparados a este efecto para que los animales viajen cómodos y sin miedo, en un traslado  que no dure nunca más de 40 minutos, siendo acompañados por el mismo personal que los cuida,  no teniendo que esperar a la entrada ni tampoco mezclarse con otros animales, ya que el matadero está privatizado ese día, (concretamente los lunes), garantizando así la limpieza del lugar.